
El candombe, como término, apareció por primera vez a finales del siglo XVIII en el Uruguay y también en Argentina. Viene de la mano con su clásico tamborín y sus personajes tan característicos que hacen del baile uno de los más llamativos de la historia.
En sus comienzos se creo para hacer una pantomima de la coronación de los reyes congos, donde se imitaba su indumentaria y sus figuras coreográficas. Las costumbres de los reyes eran burladas mediante la danza.
En un principio los barrios que más se destacaron por su candombe fueron San Telmo, Monserrat, La Concepción y anta Lucia. Luego de su creación y con la paulatina desaparición de los negros en Buenos Aires, el ritmo fue menguando, hasta que recientemente ha vuelto a convertirse en uno de los preferidos por los jóvenes, quienes lo utilizan como una clara forma de protestar mediante una manifestación artística.
Uno de los instrumentos musicales que más se usan para el candombe es el tamboril, se trata de un instrumento que fue traído por los africanos que no se suele tocar de manera individual sonó que para generar un mejor sonido se hace en conjunto, donde cada uno de sus miembros tocan tamborines de distintos tamaños y afinados con diferentes tonos.
Muchos los llaman chico, repique y piano. El tamborín se llama chico, el repique se caracteriza por los ritmos de relleno y el piano se usa para improvisar.
Desde hace un tiempo se diferentes barrios de la capital y del interior del país se juntan grupos de personas que ‘tocan’ candombe, suelen hacerlo los fines de semana a pleno día y sin ningún otro objetivo que reunirse a disfrutar de la música.
Existen muchos grupos que poco a poco están ocupando su lugar, entre ellos Comparsa dominguera, Tambores en el cielo, Gramillero y mama vieja, Constructor de tambores.
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