El coche sigue siendo el vehículo más utilizado en España, también para viajar. Ahora que las vacaciones de verano se aproximan (el próximo 21 de junio dejaremos atrás la primavera), muchos aprovechan para descubrir la belleza de su país. Tal es el caso de los turistas domésticos, quienes, en el último trimestre del año pasado, realizaron 38 millones de trayectos nacionales. Según el Instituto Nacional de Estadística, Andalucía, Cataluña y Comunidad de Madrid fueron los destinos preferidos. Por supuesto, también hay otras regiones de España muy visitadas: la Comunidad Valenciana, las Canarias y las Islas Baleares son otros tres puntos del país que el aventurero no duda en añadir a su lista. Sin embargo, en esta ocasión, nos centraremos sólo en los mejores pueblos de España para visitar en coche sin salir de la Península.
Quienes disponen de carné de conducir, pero carecen de medio de transporte, lo tienen fácil gracias a la empresa Goldcar, que pone a su disposición una flota de coches entre los que escoger aquel que mejor se ajusta al propósito del viaje. Con presencia en más de 130 países (entre ellos, el nuestro), cuenta con oficinas en buena parte de España. Su presencia en aeropuertos como el de Valencia, Oviedo, Barcelona, Gibraltar o Santiago de Compostela permite (también al turista extranjero) tomar un vehículo en la oficina de Goldcar y desplazarse cómodamente a alguno de los destinos que comentamos a continuación.

1. Cullidero, el pueblo de las casitas de colores
Ubicado en Asturias, a pie de costa, se alza Cullidero. Con unos 5.000 habitantes, este pueblo presenta un paisaje social de lo más pintoresco: en el municipio, conviven tres grupos demográficos bastante diversos. Tal y como explica su web oficial de turismo, el viajero podrá relacionarse con la mariñana, es decir, con los agricultores y pescadores; con la xalda, los aldeanos de los valles, y con la vaqueira, los pastores que se concentran en las montañas.Desde la Iglesia de San Martín de Luiña, parte un recorrido (la Ruta de las Brañas Vaqueiras) para adentrarse en los bosques de la zona y avistar corzos y jabalíes (dos ejemplos de la fauna local). Para recuperar energías, el viajero puede degustar alguno de los platos tradicionales de Cullidero y, en general, de Asturias: el pote de berzas, las fabas con pulpo y la marmita de bonito del norte forman parte del menú de la región.
2. Urueña, un lugar donde corren ríos de tinta
En la provincia de Valladolid, un pueblo conserva el 80 % (prácticamente, la totalidad) de la muralla que lo protegía originalmente. No obstante, aunque esto es un hito en sí mismo, recomendamos recorrer Urueña en coche por lo siguiente: es el municipio español donde las librerías crecen como setas. Apenas tiene una población de 200 habitantes y, a pesar de ello, puede presumir de albergar unas 9 librerías y un Museo del Cuento. Este último espacio merece una visita aparte.En su interior, el Museo del Cuento alberga una recopilación de obras clásicas de la literatura infantil como La Cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas, Caperucita Roja, Pinocho o Hansel y Gretel, y una importante colección de libros desplegables que proceden de diferentes regiones del planeta. El turista podrá encontrar incluso ediciones de finales del siglo XIX.Todos estos cuentos pop-up son un viaje a la infancia de cualquier adulto, por lo que Urueña se configura, con su Museo del Cuento y con la librería que tiene en cada esquina, como un destino muy recomendable para familias.
3. Moguer, la tierra del burrito Platero
Del norte de España, bajamos en coche hasta el sur, hasta Moguer. Este pueblo de Huelva (Andalucía) vio nacer a Juan Ramón Jiménez, poeta y Premio Nobel de Literatura de 1956. El pueblo se ubica en una zona con yacimientos arqueológicos del Neolítico y restos romanos de antes de Cristo. Sus contribuciones a la historia de España son conocidas: la carabela la Niña fue construida en sus astilleros.Aunque, en la actualidad, residen en el pueblo unos 23.000 ciudadanos, Felipe IV le otorgó a Moguer el título de ciudad en el siglo XVII. En esta ocasión, recomendamos visitar sus museos y monumentos. Para lo pequeño que puede parecer, Moguer desprende (y sabe explotar) su patrimonio cultural, que no es escaso: el Monasterio de Santa Clara, el Teatro Felipe Godínez, el castillo de Moguer y, como no podía ser de otro modo, la casa natal de Juan Ramón son sólo una parte de todo cuanto ofrece. En la casa natal, el escritor de Platero y yo vivió hasta los cuatro años.
4. Brihuega, donde la naturaleza se viste de morado
Castilla-La Mancha, la tierra de los molinos de viento que don Quijote confundió con gigantes. La belleza de estos molinos, mucho más estéticos que los de la energía eólica actual, tachonan Campo de Criptana. Sin embargo, esta vez, no nos dirigimos a este pueblo (aunque dejamos apuntado aquí su nombre para que el turista lo considere). En su lugar, conducimos hasta Brihuega.Este municipio manchego, de apenas 2.800 habitantes (aproximadamente), tiene unos campos de lavanda maravillosos que le han dado, merecidamente, fama. El mejor momento del año para disfrutar del color de la lavanda es julio, que en nada estará a la vuelta de la esquina. La magnífica visión de tantas hectáreas repletas de lavanda se la debemos a los hermanos Corral, quienes tienen la culpa de haber transformado el paisaje con algo tan hermoso y digno de contemplar.En su destilería (Jardín de la Alcarria), esta familia de agricultores ofrece visitas guiadas de lunes a viernes en horario de tarde, y fines de semana (ambos días, sábados y domingos) por la mañana y por la tarde.