Hoy, viajamos hasta Cuba para ver los inicios de una de las embajadoras más internacionales de Cuba. Celia Cruz, con su música y su actitud, han cambiado un poquito la historia de la isla.

Intentamos diariamente a través de este blog, dar a conocer la cultura, historia y costumbres caribeñas. La cultura caribeña, como hemos dicho muchas veces, es una gran mezcla y un mismo concepto de cultura, aunque haya diferencias entre países, lo cierto es que la cultura caribeña, es un bien común.
La cultura caribeña, engloba muchos aspectos, desde los musicales, gastronómicos y culturales, lo cierto es que en el Caribe se han hecho grandes cosas en el aspecto cultural, concretamente.
Uno de los iconos más reconocidos de la música del caribe, y concretamente de la música cubana, es Celia Cruz.
Ella, exportó todo su poderío y su saber musical por el escenario a todo el mundo, y desde luego fue la mejor embajadora de la música cubana en todo el mundo.
Celia Cruz, nació en 1925 en La Habana, y fue la cantante de salsa más conocida del mundo. Con su frase «ázucar», llevó orgullosa el título de cubana por todo el mundo.
Con 22 álbunes de oro a sus espaldas, Celia Cruz vivió por y para la música. Logró lo que muchos cubanos intentan y lo consiguen que es salir de su isla y triunfar.
Emigró bien joven, a Estados Unidos, porque «no quería ser víctima de una dictadura comunista» como explicaba ella siempre que podía en público.
Allí en Estados Unidos, comenzó a actuar en los teatros más importantes del país y comenzó a hacerse un hueco en el mundo musical.
La reina de la salsa, cada vez se fue «obligatoriamente» despegando de la isla de Cuba, y cuando su padre murió intentó visitar La Habana, pero el régimen se lo impidió. Celia Cruz, no sólo era energía en el escenario y salsa, era una mujer con ganas de cambiar las cosas y sabía como hacerlo.
A lo largo de 50 aos encima de un escenario, Celia Cruz, logró encandilar a medio mundo con sus enérgica forma de cantar, bailar y vivir.
Celia Cruz, ha sido cantante de guarachas, danzones, sones y rumbas, pero también ha sido la mujer cubana que ha trabajado y luchado por lo que creía contagiando a todo el mundo su buen hacer y su ritmo musical.
Un grammy latino en el 2000, hizó que su carrera, de alguna forma y parcialmente se viera valorada.